Gimnasio de Milson Island

Gimnasio de Milson Island

Su sobriedad demuestra la esencia del refugio en una nueva escala y función.

Situado en el medio del río Hawkesbury en la localidad de Brooklyn en el estado Australiano de New South Wales, la isla de Milson se utilizó durante los últimos cien años como hospital y como cárcel. Ahora, es un lugar de esparcimiento y de campamento de vacaciones, con un enfoque en el mejoramiento de la salud y la equidad social de grupos jóvenes. Gestionado por el organismo Sport and Recreation New South Wales, el lugar alberga grupos de hasta 180 niños que acampan allí durante una semana y disfrutan de diversas actividades deportivas y de esparcimiento

Cuando hace unos 5 años el organismo decidió invertir en una nueva infraestructura para el lugar, generó el encargo de un recinto deportivo polivalente para ser utilizado para deportes de interior, tales como baloncesto, netball y voleibol, así como para exposiciones y espectáculos de teatro y danza. El propósito principal, eso sí, era que cualquier persona pudiese usar, participar y divertirse en este lugar, independientemente de sus capacidades físicas o mentales. El resultado fue un edificio de gran valor, que en su sobriedad demuestra la esencia del refugio en una nueva escala y función.

La forma del edificio se inspira en el entorno tanto en un sentido paisajístico como simbólico, pero sobretodo bioclimático, especialmente en función de criterios termodinámicos. La estructura de acero, junto con los marcos de madera laminada de contrachapado, fueron elementos claves del diseño. Destaca también el acristalamiento ininterrumpido entre el suelo y los 1.2 metros de altura, lo que permite que los niños, principales usuarios del edificio, puedan ver la belleza del paisaje exterior. A pesar de que todos los elementos de construcción debían ser llevados por barcaza hasta el sitio, el proyecto se entregó a tiempo y dentro del presupuesto.


Imagen 1. Vista del edificio desde el patio exterior norte. Créditos: Nic Bailey

El diseño como respuesta integradora
Como muchas veces ocurre, el cliente contaba con recursos limitados pero altas expectativas. El equipo del proyecto consideró esto como un desafío a ser solucionado en base al diseño arquitectónico. No habían ideas preconcebidas, pero si la certeza de que el edificio debía ser generado desde su relación con el lugar y desde su funcionalidad, teniendo a los niños como usuarios.
El edificio fue emplazado con delicadeza en el lugar. Se colocó en un espacio entre dos líneas de árboles, lo que ayudó a reducir su escala y el impacto visual sobre la comunidad del sector. La forma curva del edificio responde principalmente a criterios de ventilación natural, como se detalla en la siguiente sección de esta columna. La luz natural entra por las ventanas de cubierta, así como por el acristalamiento de la ranura del nivel del suelo y de las paredes de los extremos del edificio, creando una adecuada y homogénea iluminación, casi como una galería de arte. El edificio y las actividades que ahí se realizan son apoyados por una serie de módulos más pequeños, los que ayudan también a definir el espacio de entrada. Por la noche, la forma curva actúa como un arco que define el lugar para la fogata, aspecto importante de todo campamento. Además, esta forma parece hacerle un guiño a la canoa tradicional de corteza utilizada por los aborígenes del río Hawkesbury, la que también era usada como refugio.
Algunos críticos han dicho que la forma curva del edificio parece inestable.  Sin embargo, hubo mucho pensamiento y modelado científico detrás de ella. "Estamos tratando de crear arquitectura, no necesariamente edificios rectos", respondieron los arquitectos, agregando que "las capacidades del acero nos hicieron pasar rápidamente de los temas estructurales, a los arquitectónicos”, concentrándose en la forma y en cómo ésta podía resolver de la mejor forma los desafíos del proyecto.

 
Imágenes 2 y 3. Vista exterior del acristalamiento lateral y el acero exterior de la envolvente del edificio. Créditos: Nic Bailey

Estrategias bioclimáticas: aire y luz
Como se señaló anteriormente, la forma curva del edificio se basa en los principios de ventilación natural. El análisis termodinámico reveló que las grandes paredes de roca a lo largo del río Hawkesbury generaban un cambio en los vientos predominantes, haciendo que las brisas pasaran por sobre la isla de Milson en un sentido transversal, por lo que el edificio fue diseñado para reaccionar a esta brisa más predominante y constante. La envolvente se diseñó como una cáscara protectora alrededor de todo el edificio, deteniéndose a 1,2 metros de distancia del suelo. La forma de ala crea una succión que extrae aire caliente del edificio a través de las doce turbinas del techo para crear un efecto de enfriamiento interno cuando dichas turbinas se abren en combinación con las lamas eléctricas inferiores a nivel de piso a lo largo de todo el edificio. Antes de que entre en el edificio, el aire se enfría a través de grandes piedras de río que se mantienen sombreadas y húmedas. En invierno, con las turbinas y las persianas cerradas, el calor interior se mantiene atrapado en el interior del aislamiento del edificio.


Imágenes 4 a 6. Créditos: Esquemas de la operación del sistema de ventilación natural en base a la succión generada por el viento predominante en la isla. Créditos: AJ+C

Este uso de la ventilación natural por succión requirió del diseño de una piel exterior e interior limpias, sin elementos que interrumpieron el flujo de aire. No hay salientes, aleros, canaletas, tuberías o claraboyas en el exterior, sólo las turbinas. La forma continua y sin canaletas de la envolvente permite también desviar hacia el suelo las ramas y otros elementos que caen de los árboles, reduciendo el mantenimiento y eliminando un riesgo importante de incendio por acumulación de ramas en el techo. El agua lluvia cae directamente en los jardines laterales de roca, siendo filtrada y recolectada para su posterior uso como agua para el riego y el llenado de los estanques de los inodoros. 

La luz natural entra través del gran acristalamiento en cada extremo del edificio, así como por las claraboyas a través de la cubierta y por el acristalamiento lateral continuo. Se realizaron modelamientos de confort lumínico y térmico para optimizar la disponibilidad de luz natural, reduciendo así el potencial de deslumbramiento y aumentando el confort térmico durante todo el año.


Imágenes 7 a 9. Vista interior del edificio, destacando una iluminación natural casi homogénea y sin deslumbramiento. Arriba a la derecha, modelamientos previos realizados para optimizar la iluminación natural. Créditos: AJ+C, Nic Bailey
   
Materiales y estructura
El sistema estructural y la materialidad del edificio se basaron en los mismos principios fundamentales del diseño: lugar y funcionalidad. El enfoque general era combinar materiales estructurales y de revestimiento. El modelamiento estructural permitió optimizar la forma y los elementos de las paredes y el techo para llevar las cargas del viento hacia el suelo. Se incorporaron refuerzos de acero en las secciones rectangulares de los marcos entre el nivel de piso y los 1.2 metros de altura. La estructura considera un voladizo en el extremo norte del edificio, actuando como un arco de proscenio bajo el cual los niños juegan constantemente.
Mientras que el cliente quería que el edificio fuera de un color oscuro, el equipo del proyecto propuso para el revestimiento exterior de acero un color más claro que sería menos intrusivo en el paisaje, mimetizándose con la corteza de los árboles circundantes que crean un patrón plateado mientras se descascaran. Cabe destacar como el revestimiento interior de madera se colocó entre los marcos  estructurales de acero, cumpliendo, entre otras funciones, con la optimización acústica del interior y el control de la iluminación natural que accede desde la cubierta.

Imagen 10. Vista isométrica de la estructura de acero del edificio, destacando la optimización de los elementos que la componen. Créditos: AJ+C, Nic Bailey

Es importante señalar que la optimización estructural y de revestimientos del edificio permitió reducir la cantidad de material requerido en un 30 por ciento, lo que también lo hizo entre un 25 y 30 por ciento menos costoso. Estos ahorros fueron especialmente importantes dado que todos los materiales fueron llevados por barcaza a la isla, un factor que influyó en la elección de los materiales y sus especificaciones. Por ejemplo, las longitudes de los elementos de acero fueron diseñadas teniendo en cuenta el modo de transporte: 6,7 metros de largo, la longitud de la barcaza, llamada Miss Piggy. Una vez que las piezas de acero fueron ensambladas, recuperaron sus propiedades estructurales para así formar delgadas extensiones de 600mm de profundidad por 21 metros de ancho. "El acero hace que sea fácil hacer luces de esta magnitud", afirman los arquitectos del proyecto.

Información adicional
•    Destino:  Infraestructura comunitaria
•    Arquitectos: Allen Jack + Cottier Architects(AJ+C)
•    Construcción: INTEN
•    Año de construcción: 2010
•    Superficie: 690 m2
•    Costo: 2.7 millones AUD
•    Ubicación: 5 Bridge Street, Brooklyn, New South Wales, Australia
•    Fotografías:  AJ+C, Nic Bailey
•    Premios relevantes

José Tomás Videla Labayru
Arquitecto LEED-AP, MSc, MBA

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