Materias Pendientes – La Emergencia

Materias Pendientes – La Emergencia

Que en las últimas décadas la ocurrencia de desastres naturales con consecuencias importantes para la población ha aumentado parece ser una cosa incuestionable. Las estadísticas más diversas dan cuenta de este incremento de hasta por diez o más veces, medidos en la cantidad de ocurrencia de casos, la cantidad de personas fallecidas, de personas sin hogar o en cualquier otra variable, sin olvidar los costos de los daños asociados. Según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres publicado en 2013, para 16 países de la Región de América y el Caribe, entre los años 1990 y 2011, “se muestra que las pérdidas por viviendas destruidas y dañadas, así como la cantidad de personas afectadas, está creciendo en el tiempo y se están expandiendo geográficamente, tanto en la región en general como en cada país en particular, especialmente asociadas a riesgos extensivos por fenómenos hidrometeorológicos y climáticos.” (1). Aunque el informe reconoce que hay disparidad e imprecisión en la forma en que se levantan y construyen las bases de datos estadísticos entre los países estudiados, estima que las perdidas mínimas sólo en viviendas, suman 53.000 millones de dólares en dicho período en los países estudiados. Por otra parte, en el International Disaster Data Base EM-DAT, se puede construir una estadística para la Región de las Américas que, considerando el período 2000 a 2015 destaca un total de 10.862 casos de desastres de todo tipo, con más de 1.400.000 fallecidos y 35.600.000 personas sin hogar en el período. Si dicha estadística se filtra sólo para desastres naturales, los casos representan 6.507, las muertes 1.273.085 y las personas sin hogar 35.273.974. Los daños, expresados en miles de USD, llegan a más de 1.777.383.206. Más allá de estas cifras desoladoras, lo que queda en evidencia es que hay un enorme desafío para la humanidad en general y para la Región en particular que se debe enfrentar en forma sistémica. Esto incluirá desde la prevención, preparación y desarrollo de capacidad de respuesta ya que la ocurrencia de los fenómenos naturales es previsible que al menos se mantenga o, presumiblemente, se incremente. Es un hecho que los fenómenos naturales se convierten en desastres recién cuando afectan o interactúan con asentamientos  o actividades humanas (es perfectamente posible que los fenómenos naturales afecten obras –cultivos, infraestructura, etc.- sin afectar necesariamente a la población). Ellas son, a su vez,  más o menos vulnerables frente a los riesgos a los que se exponen dependiendo de las medidas de gestión y de sus propias capacidades). Una vez ocurrido el desastre, la capacidad de respuesta de la sociedad dependerá de su extensión y magnitud, de la estructura del sistema de respuesta, de las capacidades y de las disponibilidades de recursos humanos, físicos y financieros con que se cuenta.

En este contexto, nos ha parecido que un aporte posible a desarrollar más profundamente por la industria del acero es la investigación y desarrollo de sistemas que permitan, a bajo costo, acudir en apoyo de las comunidades afectadas, particularmente en el ámbito de la construcción de viviendas y refugios de emergencia, los aportes a la reconstrucción de infraestructuras y/o el desarrollo de viviendas de reconstrucción definitivas. En todos estos ámbitos, hay un espacio de crecimiento, oportunidades creativas para proponer soluciones que, aunque tal vez parciales, aporten un grano de arena a los miles de personas que requieren de esta acción. No se trata sólo de un llamado a la solidaridad. Se trata de una invitación a la responsabilidad y a la colaboración activa y proactiva del sector. Es cierto que con ello posiblemente se dará respuesta sólo de una parte del problema, quedando nuevamente pendiente la mirada global. En mi opinión, esto puede no importar en este momento. De hecho, las soluciones creativas y efectivas en los ámbitos que la industria del acero pueda desarrollar permitirán generar unas condiciones básicas que, a su vez, facilitarán el retorno a las condiciones previas a la catástrofe en las comunidades afectadas. En estas mismas páginas hemos presentado hace algunos meses, el trabajo notable de Toni Rüttiman, “el suizo” (ver en http://www.arquitecturaenacero.org/historia/puentes/pasarelas-colgantes) que se inicia precisamente a partir de su vocación de ayudar a las comunidades damnificadas de la zona del Volcán El Reventador, en el nororiente ecuatoriano en 1987. Desde entonces ha construido cientos de pasarelas, incorporando a las comunidades y recibiendo el apoyo de las empresas Tenaris, Ternium y de algunas empresas de telesillas de Suiza.

No lo hemos incluido en nuestros comentarios, pero no podemos menos que destacar y agradecer las múltiples iniciativas y proyectos encabezados por el arquitecto Shigeru Ban (premio Pritzker 2014), desarrolladas en forma creativa y proactiva con los más diversos materiales para ir en ayuda de los afectados por terremotos o inundaciones. Su arquitectura humanitaria aspira a proponer proyectos de bajo costo, utilizando en forma innovadora materiales no convencionales, como papel y tubos de cartón. Los resultados se han materializado en distintas partes del mundo y dan cuenta de una notable creatividad, gran calidad y un alto impacto. Muchos han sido ampliamente difundidos.

 

Shigeru Ban – Casa con Tubos de Papel – Filipinas http://www.shigerubanarchitects.com/works/2014_PaperEmergencyShelter-Philippines/index.html Shigeru Ban

Sistema de particiones interiores de papel en albergue para terremoto y Tsunami 2011 http://www.shigerubanarchitects.com/works/2011_paper-partition-system-4/index.html

Shigeru Ban – Casas de Papel en Kobe 1995 http://www.shigerubanarchitects.com/works/1995_paper-log-house-kobe/index.html

Hay también iniciativas de proyectos de viviendas de emergencia desarrollados en acero en distintos países, algunas de las cuales hemos podido compartir. Un ejemplo de ellas es el proyecto de la casa Grid, de Carter Williamson Architects, publicado por Adfer Dazne en noviembre de 2014 http://blog.is-arquitectura.es/2014/11/04/grid-casa-de-emergencia-prefabricada/#

El proyecto se hace cargo de dos aspectos importantes a considerar para la vivienda de emergencia. El primero es que, con frecuencia, en las zonas afectadas por catástrofes, el terreno se vuelve un bien más escaso que antes de ellas. Por lo mismo, construir en altura o mediante altillos permite alojar a más personas en el terreno disponible. http://blog.is-arquitectura.es/2014/11/04/grid-casa-de-emergencia-prefabricada/#

Esta reflexión también fue asumida por Shigeru Ban en su propuesta de viviendas de emergencia hechas con contenedores para la localidad de Onagawa, MIYAGI, después del terremoto y tsunami de 2011.

Shigeru Ban - Condominio de viviendas de emergencia construidas en base a contenedors marítimos – 2011 – Fotografías Hiroyuki Hirai http://www.shigerubanarchitects.com/works/2011_onagawa-container-temporary-housing/index.html

El otro aspecto se refiere al apoyo de la construcción sobre un terreno muchas veces irregular y con escasas posibilidades reales de nivelación. Para ello, este proyecto acude a una solución de apoyo regulable, similar a la de los andamios, que resulta muy apropiada. El proyecto se asume como un kit, que incluye facilidades para almacenamiento de agua y la autogeneración de energía, dos aspectos que la experiencia ha demostrado que son críticos y que deben resolverse en el brevísimo plazo.

Es interesante el trabajo que realiza en este sentido la empresa Blue Scope que, en un trabajo colaborativo con Organizaciones No Gubernamentales y en consonancia con sus políticas ha desarrollado una serie de proyectos construcciones de emergencia en base a perfiles galvanizados de bajo espesor. Sus objetivos son contribuir a la dignidad e identidad de las personas afectadas o desplazadas entregando construcciones  que se puedan levantar por las propias comunidades afectadas con un mínimo de requerimientos de capacitación, maquinarias o herramientas. Se proponen que estas construcciones ofrezcan soluciones de entrega masiva en un plazo de 6 a 8 semanas a partir de la emergencia, que resulten social, ambiental y económicamente sustentables y posibles de convertir en soluciones permanentes. En la concepción de las soluciones constructivas y estructurales propuestas  se hace énfasis en su adecuación a la realidad y a las posibilidades del transporte local. Al bajo peso y a maniobrabilidad de las partes se suma una ingeniosa solución de fundaciones autoperforantes que se adapta muy bien a ciertas calidades de terreno.  Entre los diferentes proyectos abordados se encuentran hospitales, viviendas tipo refugio y soluciones de viviendas definitivas.

Uno de los aspectos sensibles en la construcción de villas de viviendas de emergencia es el de los servicios higiénicos. Un estudio desarrollado por una alumna candidata a Magíster en el Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile realizado en varias aldeas de emergencia instaladas en la zona del terremoto y tsunami de 2010, expone que los habitantes muestran una gran preocupación por el tema, un nivel de descontento alto con las soluciones colectivas y un esfuerzo importante que les permita priorizar soluciones individuales a las necesidades de baños por vivienda.

Otro de los aspectos relevantes que distintos estudios sobre los efectos sociales de las pérdidas de viviendas y los procesos de reconstrucción han puesto en relieve es la necesidad de conservar y fortalecer el tejido social de las comunidades afectadas y de permitir, en la medida de lo posible y lo razonable en función de los riesgos implícitos, que las comunidades conserven el arraigo con el territorio y el lugar en el que han vivido. Un proyecto sensible del arquitecto Toyo Ito – La Casa para Todos – se hace cargo de este aspecto dramático y muchas veces poco abordado en las políticas y estrategias para enfrentar las necesidades de viviendas de emergencia. Se trata de un sitio donde la gente pueda sentirse como en su casa, encontrarse con otros, descansar y hablar del futuro de la ciudad. La primera Casa para todos fue realizada en colaboración con Kumiko Inui, Sou Fujimoto y Akhisa Hirata en Rikuzentaka después del terremoto de 2011 y consistió de una “pequeña estructura tradicional de vigas de madera que permite a la gente mirar hacia el futuro” con el objetivo de “lograr la paz mental y aportar energía en la reconstrucción de la ciudad”. El proyecto ganó el León de Oro a la mejor participación nacional en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2012.

En atención a las frecuentes catástrofes que el país ha debido enfrentar en años recientes en Chile e intentando recoger en parte algunas de las reflexiones mencionadas arriba, recientemente el Comité de Arquitectura del ICHA (Instituto Chileno del Acero) ha encomendado a un grupo de arquitectos jóvenes el desarrollo de un proyecto de sede comunitaria de emergencia. El fundamento de esta acción se basa en la constatación que, con frecuencia en las primeras horas después de una catástrofe, las familias damnificadas que han perdido sus hogares, son trasladadas a albergues colectivos, muchas veces gimnasios o escuelas, en los que quedan expuestos a una aguda falta de privacidad y seguridad. La ocupación de estas instalaciones (aunque declaradamente de uso temporal) puede extenderse por varios meses, hasta que se cuente con las viviendas de emergencia necesitarías, las que, a su vez, deberán ser utilizadas por plazos variables (aunque en promedio por varios años) hasta que el programa de reconstrucción restablezca la normalidad en la comunidad afectada. En atención a todo lo anterior, se ha propuesto el diseño de una construcción multipropósito que permita ser utilizada en primera instancia como albergue o incluso una instalación de salud provisoria. Con posterioridad, en vez de ser desechada o desarmada, se piensa que puede ser habilitada por la propia comunidad como sede comunitaria, lugar de encuentro, lugar de memoria. El proyecto incluye algunas instalaciones de baños y cocina colectivos básicos hechos en base a construcciones en contenedores trasportables que se integran a la propuesta general. Una de las consideraciones interesantes de la propuesta es su adaptabilidad, flexibilidad y transportabilidad. En efecto, el espacio principal está concebido como una cubierta tipo galpón plegable que permite su erección en un tiempo mínimo, otorgando el cobijo básico en el curso de las primeras horas de la necesidad.

La propuesta que presentamos a continuación en base a las imágenes desarrolladas por los propios arquitectos, intenta articular a las distintas industrias y empresas vinculadas al acero en Chile de manera de integrar en este prototipo todas las soluciones disponibles en el mercado. Por el momento, colaboran en la implementación del proyecto dos empresas asociadas al ICHA (Cintac y Arrigoni Modular) así como se cuenta con el apoyo de la ingeniería estructural de ... El proyecto entrega un diseño que dignifica y que honra a los potenciales habitantes. No es pues, sólo una respuesta considerando las restricciones presupuestarias y de disponibilidad que una construcción de este tipo enfrenta, si no, especialmente, mirando al habitante que hará uso de ella en una condición muchas veces teñida por el temor, el dolor y la fragilidad. El proyecto es, también, una invitación a ser replicada, mejorada y ampliada en distintos frentes. Juzgue usted.

(F. Pfenniger)

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