Capilla para el Pabellón de la Santa Sede

Capilla para el Pabellón de la Santa Sede

Las obras serán desmontadas después de Bienal y reconstruidas en comunidades que sufrieron terremotos.
Obra
Capilla para el Pabellón de la Santa Sede
Arquitectura
Carla Juaçaba
Año
2018
Web
www.carlajuacaba.com.br

Con la Capilla del Bosque de Asplund como referencia, el Vaticano hace una invitación a 10 arquitectos a presentar propuestas para la construcción de 10 capillas para el pabellón de la Santa Sede en la bienal de Venecia de 2018. Terminado el evento, las capillas han de ser desmontadas y reinstaladas en localidades italianas afectadas por los terremotos de los últimos años. En palabras del curador, Francesco dal Co, Asplund define la capilla como un lugar de orientación,  encuentro y meditación, formada por fortuna o fuerzas naturales al interior de un vasto bosque,  vista como las expresión física del progreso laberíntico de la vida, del deambular humano como preludio del encuentro.  En el contexto de esta invitación, esta capilla es una síntesis dramática del símbolo básico de la Iglesia Católica expresado en el  espacio en el límite mínimo de lo material. La cruz. ¿Qué es esta capilla? Una cruz que define un espacio apenas delineado, un espacio virtual cuyos bordes se desdibujan, un trazo en el claro entre los árboles. Éstos, como en el cementerio  de Asplund, definen el espacio, pero a diferencia de él, no son evocados en la capilla. Esta, a cielo abierto, es el soporte de la cruz y de la banca o, mejor dicho, es la cruz y la banca, el lugar de Dios y el lugar del Hombre encontrados. Hecha en perfiles tubulares de acero inoxidable de 120 x 120mm, los elementos que la conforman podrán reflejar el entorno y hasta desaparecer en el paisaje. Pero apenas adivinamos que están ahí configuran la capilla, la capilla en el espacio y la capilla interior. Un proyecto sutil, delicado y simbólico.

F. Pfenniger

La arquitecta brasileña Carla Juaçaba fue invitada a unirse a una selección de diez profesionales de todo el mundo que diseñarán una Capilla, que marca la primera participación del Vaticano en la Bienal de Arquitectura de Venecia, cuya 16ª edición tiene lugar entre el 26 de mayo y el 25 de noviembre. El curador fue Francesco Dal Co, crítico e historiador de arquitectura y desde 1996 editor de la revista Casabella.

Entre los seleccionados están los arquitectos premiados Pritzker Eduardo Souto de Moura (Portugal) y Norman Foster (Inglaterra), así como el sudamericano Smiljan Radic (Chile), Javier Corvalán (Paraguay). La selección es completada por Flores & Prats (España), Francesco Celini (Italia), Sean Godsell (Australia), Andrew Berman (Estados Unidos) y Teronobu Fujimori (Japón).

 

Las capillas se construirán y organizarán para visitas públicas en la isla de San Giorgio Maggiore, junto a la famosa basílica del arquitecto Andrea Palladio, que datan de 1573. La intención del Vaticano es desmantelarse al final de la Bienal y reconstruirse en las comunidades italianas que sufrieron con los terremotos de los últimos dos años.

La capilla diseñada por Carla está perfectamente integrada entre el paisaje de Venecia, con la vegetación circundante que conforma el espacio interior de la capilla. El espacio entre las copas de los árboles y la visión del cielo funciona como el techo de la capilla.

Estructuralmente, son cuatro vigas de sección cuadrada de 12 por 12 centímetros y con 8 metros de longitud, que forman el conjunto: una cruz en el pie, y una cruz colocada en el suelo. Uno de ellos es un banco, el otro la Cruz: dos elementos importantes de las iglesias católicas representadas por el arquitecto. Las vigas son de acero inoxidable pulido, transformándolos en espejos que reflejan el entorno: la Capilla puede desaparecer en un momento determinado en función de los reflejos del sol y los árboles.

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