Sede iGuzzini Ibérica S.A. – Il cielo iGuzzini

Sede iGuzzini Ibérica S.A. – Il cielo iGuzzini

El edificio se compone de dos partes: una baja, extensa, semienterrada y sin luz natural, envuelta en hormigón visto, la otra esférica y acristalada, flotando en el paisaje.
Obra
Sede iGuzzini Ibérica S.A. – Il cielo iGuzzini
Arquitectura
Josep Miàs. Arquitecto técnico: Carles Bou
Ubicación
Barcelona, España
Año
2011
Colaboradores
Silvia Brandi (project leader), Pablo Varesi, Adriana Porta, Fausto Raposo, Hélène Barbot, Andrés Dejanon, Mario Blanco, Horacio Arias, Anna Mañosa, Janine Woitoshek, Stefania Carboni, Margherita Corbetta, Mannick Eigenheer, Isabelle Glenz, Diogo Henriques, Silvia Lai, Pier Francesco Lisci.
Consultoría
Estructuras (BOMA, Agustí Obiol y Josep Ramón Solé), instalaciones (PGI Grup, Josep Juliol), sistemas constructivos (Dep. Construccions Arquitectòniques UPC, Josep Maria González y Jaume Avellaneda)
Presupuesto
<15M €
Sup. construida
9.000 m2
Fotografía
Adrià Goula
Web
www.miasarquitectes.com

El proyecto -premiado como el edificio del año por Archdaily.com en 2011- resuelve la demanda de dos condiciones encontradas: un espacio multipropósito que requiere oscuridad para destacar y experimentar la luz artificial (showroom, auditorio, teatro de la luz, además de bodega) y un edificio de oficinas y área de investigación representativo para la sede en Barcelona de la empresa iGuzzini Illuminazione Ibérica S.A., líder en iluminación. El primero en hormigón, semienterrado en el subsuelo del terreno en pendiente. El segundo, una esfera que parece flotar sobre el terreno, es la materialización simbólica de la luz, materia del trabajo de la empresa. 

La relación entre la esfera y el volumen semienterrado, entre la luz y la oscuridad, se organiza en torno a un patio, un patio de luz. De él surgen cinco columnas de celosía de acero de base triangular compuestas por dos tubos en cada uno de sus vértices y diagonales igualmente tubulares (ver Perfiles y tubos) , todo hecho en base a uniones soldadas (ver uniones y conexiones-soldadura). De la cúspide de cada columna se desprenden dos cerchas semicirculares de acero igualmente de celosía que trabajan en tracción. Los cinco mástiles están a su vez conectados entre sí en la cúspide mediante sendos cables a tracción que transforman al conjunto en un solo elemento que trabaja en un equilibrio aparentemente precario pero estable: el centro conformado por las cinco columnas interconectadas que describen un ligero arco está en compresión compensada por la tracción de las cerchas exteriores. Entre ambas se apoyan las losas de los entrepisos. Todo parece estar a tracción, tanto que se duda de la componente vertical del peso propio y no es evidente cómo se las arregla Newton con la gravedad y para trasladar las cargas al piso. La semi-esfera de centro ahuecado está en equilibrio (la descripción más próxima parece ser el corte a través de una naranja) y se reviste con una doble piel de cristal soportada por una carpintería de acero. Sobre ella, una estructura tensada recibe en la fachada sur un protector solar también tensado hecho en una membrana textil de Stamisol FT381 (ver www.ferrari-architecture.fr) que permite destacados índices de transparencia y protección solar. El material no sólo agrega eficiencia energética al tratamiento de la fachada, también hace que ésta esfera tenga brillo propio y diferenciado. En la fachada norte queda expuesto el cerramiento de cristal. El resultado es el equilibrio, equilibrio en distintos planos, equilibrio estructural, térmico, lumínico, pero especialmente, equilibrio en el concepto del edificio, en su cometido.

F. Pfenniger

La nueva sede española de iGuzzini Illuminazione Ibérica S.A., empresa italiana líder en la iluminación de diseño, se localiza al lado del cruce viario de las carreteras AP-7 y C-16, del ámbito metropolitano de Barcelona, dentro del término municipal de Sant Cugat del Vallès.

El edificio se compone de dos partes, que corresponden a sus diferentes funciones: una baja, extensa, semienterrada y sin luz natural, envuelta en hormigón visto, la otra esférica y acristalada, flotando en el paisaje.

Aprovechando el desnivel de la parcela, la plataforma inferior contiene en su interior el almacén logístico, el aparcamiento, el showroom, el auditorio, el teatro de la luz, una sala de presentaciones y las instalaciones. Todos estos ambientes necesitan oscuridad, para poder experimentar y exponer la luz artificial.

La superficie superior de la plataforma es en realidad un suelo técnico exterior cableado, formado por una serie de paneles móviles de diferentes acabados, que permiten la flexibilidad necesaria para poder montar varias configuraciones del showroom exterior. Por encima de la plataforma, en precario equilibrio dinámico, surge la parte más representativa del complejo, de forma esférica deformada. En ella se encuentran las oficinas, despachos de dirección y zonas de investigación.

El edificio de oficinas se construye alrededor de un patio de luz en el cual se desarrolla un complejo sistema estructural formado por cinco mástiles metálicos. Al llegar a la parte superior este pilar reticulado se une a través de cables a tracción con otros diez elementos verticales a tracción que recogen el límite exterior de los forjados. De esta forma, todo el edificio queda “colgado” de este único pilar central. La doble fachada, hacía el exterior, y hacia el patio interior, completamente vidriada y formada por carpintería de acero y cristales de protección solar, permite ver el entorno exterior 360º. La superficie de cristal se cubre con un protector solar formado por una estructura tridimensional metálica sobre la cual queda tensado el tejido Stamisol F381, que a la vez refleja la radiación en su cara exterior y permite una extrema permeabilidad visual. Este sistema constructivo de fachada ligera, que en la sección norte desaparece, por no ser necesario, se adapta perfectamente a la geometría del edificio, apareciendo solo en las zonas de la esfera (cenit, sur, este y oeste) solicitadas por la radiación solar.

Durante el día, desde el exterior, el edificio se presenta como un casquete opaco, que, por un lado, refleja el cielo, y por otro, en la fachada textil, dibuja un perfil esférico punteado. Desde el interior, en cambio, la percepción es diametralmente opuesta, ya que el espacio se convierte en un interior-exterior continuo. Durante la noche, estas cualidades se invierten. Gracias a la luz, el edificio esférico se transforma en un elemento luminoso que muestra su interior, perceptible desde todos los ángulos de las vías rodadas que lo circundan.

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