Jean Prouvé 1904 - 1984

Jean Prouvé 1904 - 1984

Jean Prouvé, sin haber estudiado arquitectura, es sin duda un hombre que tiene un lugar destacado en la actividad del diseño, fabricación y construcción en el siglo 20. Herrero y constructor, investigador infatigable de la esencia de los materiales hasta alcanzar una comprensión profunda que impulsa el desarrollo de nuevas tecnologías, formas y conceptos, Prouvé colaboró durante su vida con muchos arquitectos. Hace algunos años, su figura ha vuelto a ser merecidamente reconocida y su obra puesta en valor. Apasionado y optimista, abierto a los nuevos descubrimientos y avances, aspiraba no sólo a renovar el arte si no a facilitar el acceso a los productos industriales. La primera guerra le impide cumplir su deseo de estudiar ingeniería e ingresa, en cambio, como aprendiz de herrero en diversos talleres que le ponen en contacto con los primeros estudios de arquitectura. Así, en 1927 realiza el portal de entrada de la mansión Reifenberg para el arquitecto Robert Mallet-Stevens, lo que representó su primer paso hacia el éxito profesional. El diseño y producción de objetos, desde sillas hasta ventanas, puertas de corredera, cabinas para ascensores, muchas de los cuales fueron materia de patentes llevaron su taller original a un incesante crecimiento que lo llevó a fundar en 1931 la “Societé Anonyme Les Ateliers Jean Prouve”.

 

Casa de Prouvé

Al mismo tiempo, junto a los más destacados arquitectos de la época, forma parte de los fundadores de la UAM (Union de Artistes Modernes). Era un convencido de que el hombre participaba de una modernidad flexible y versátil y debía renovar o perfeccionar los edificios que la acompañaban, su amoblado y, por cierto, los medios en que se transportaba: automóviles, trenes y aviones. La crítica que hiciera a la industria de la construcción, como la única que no estaba a la altura de la modernidad comparada con el resto de la industria, parece tener una vigencia y actualidad notoria nuestro quehacer en muchas regiones de. Aún hoy es innegable que existe mucho más progreso en la industria automotriz, aeronáutica o electrónica que en el mundo de la construcción, sin desmerecer los avances que también en ella se pueden observar y destacar, entre los que hay que mencionar los aportes de los sistemas BIM y de diseño paramétrico. Con una estrategia de diseño y de producción integradas, en sus talleres todo el equipo trabajaba en un mismo espacio. Prouvé encarnaba esta integración en su capacidad de concebir, dibujar, experimentar, cortar y soldar sus prototipos, sin soslayar su capacidad de gestión y dirección de la empresa. Con el objetivo siempre presente de ahorrar en tiempo, material y mano de obra, sus talleres desarrollaron una enorme producción basada en un material que le era familiar y conocido desde su aprendizaje en la forja: el acero, incluido el acero inoxidable con que tuvo su primer contacto en 1926. Una frase resume su espíritu de su trabajo “determinado, por una parte, por el desarrollo científico, que sirve de base a la técnica y, por otra, por la información obtenida mediante el estudio de los materiales y su elaboración, además por la observación de aquellos que los practican, por la búsqueda de inspiración y de decisiones acertadas desde la aplicación de la técnica…”

La obra más reconocida de la década de los 30 es la Casa del Pueblo, en Clichy, hoy monumento nacional: casi todas las piezas son enteramente pre fabricadas en chapa de acero, desde tabiques, escaleras, muros cortinas hasta las cubiertas. Es también, la primera aplicación precursora de lo que fueron los muros cortina, de los que Prouvé es reconocido como co-autor. Otra obra del mismo período es el edificio del club de aviación Roland Garros, de uniones enteramente atornilladas y levantado en sólo 2 semanas. Junto a las piezas y partes para la construcción, le fueron encomendados diseños y producción de muebles escolares, estaciones de ferrocarril y universidades, además de bicicletas y remolques. Nuevamente la guerra marca rumbos en la vida y producción de Prouvé: la escasez de acero lo lleva a incursionar en otros materiales, como la madera (con la que diseña carburadores para camiones) mientras colabora activamente con la resistencia contra la ocupación alemana. Terminada la guerra tiene un breve paso por el servicio público como alcalde de Nancy.

Casa del Pueblo, en Clichy   ( MAISON DU PEUPLE Marcel Lods, Eugène Beaudouin, Jean Prouvé y Vladimir Bodiansky)

En 1947 instala su nueva fábrica en Nancy, donde se producían a gran escala componentes para casas prefabricadas, apoyados por la más moderna maquinaria disponible. La destrucción de la guerra y las necesidades y urgencias de la reconstrucción hicieron presente la necesidad de una reforma en los métodos de construcción para lograr un aumento de la producción y colaborar a reducir los costos y el tiempo. Jean Prouvé hizo confluir todas sus ideas sobre la industrialización de la construcción, el trabajo en equipo, los métodos de producción industrial y la relación entre arquitectura y construcción. En sus obras une la artesanía con los procesos industriales, el diseño con la arquitectura. Siguiendo la filosofía de diseño y producción integrada, formó equipos de arquitectos, constructores, operarios y estudiantes que trabajaban en equipo, compartían los beneficios y reinvertían los excedentes en maquinaria. Fue éste el período culminante de su quehacer: todo se fabricaba en sus talleres, hasta la casa completa. Fértil fue, también su trabajo en los conceptos estructurales básicos, su léxico de sistemas constructivos: los pórticos, las cáscaras, (Maison coques*), los núcleos portantes, las cubiertas tipo shed y, posteriormente, los taburetes y las celosías espaciales.

El éxito de su trabajo, incluida su estrategia de organización innovadora, llamaron la atención de la industria del aluminio, que se integró a la propiedad de los talleres de Prouvé. Sin embargo, ni la filosofía ni el espíritu de Prouvé fue recogido en esta alianza, llegando éste a perder progresivamente el control del trabajo. Hacia 1950, la nueva administración se traslada a París, separando definitivamente el desarrollo de la producción, una de las premisas más caras a Prouvé a quien, finalmente en 1952 se le terminó prohibiendo el ingresos a sus propios talleres. Perdido su trabajo, su fábrica, sus empleados e incluso el derecho sobre sus creaciones conservó, sin embargo, la explotación de las más de 30 patentes, entre ellas las cubiertas tipo shed desmontables y sistemas de puertas y ventanas. En 1956 funda “Les Constructions Jean Prouvé”. De esa época son algunos edificios notables como la Nave de Bombas de las bebidas Evian en Bains-les-Bains y las casas para el abad Pierre. En 1957 se asocia a la Compagnie Industrielle de Matériel de Transport (CIMT) que había colaborado con Prouvé en la fabricación y provisión del núcleo sanitario de las casa del abad Pierre y, bajo su dirección, se pone en la vanguardia de la construcción de muros cortina, actividad que compartió con la docencia en la cátedra de ciencias aplicadas en el Conservatorio Nacional de Artes y oficios (CNAM). En 1966 abandona CIMT y reabre un estudio que colabora con muchos arquitectos y empresas en el desarrollo de sus proyectos.

En 1971 es nombrado presidente del jurado del concurso para el Museo de Arte Moderno de París, el Centro Georges Pompidou, cuyo proyecto ganador fue adjudicado a Richard Rogers y Renzo Piano. Parte de la polémica asociada a este concurso se vincula al hecho de que el jurado lo presidiera una persona no oficialmente reconocido como arquitecto. En las décadas siguientes recibe variados reconocimientos a su trabajo y trayectoria, un hombre que ha “dedicado su vida a integrar la industria y la arquitectura”, como se dijera en la entrega al premio Erasmus, en Holanda. Jean Nouvel ha dicho de la obra de Prouvé que “en raras ocasiones, la ética ha producido belleza con tal evidencia”. Sin embargo, esta estética no siempre ha sido reconocida ni valorada. En efecto, como aún hoy sucede en muchas partes del continente, la asociación entre la construcción ligera ha estado asociada a lo provisional y lo precario, propio de la postguerra. Sus aportaciones en la reflexión sobre el habitar, su concepto de espacios polivalentes –hoy tan ampliamente asumidos- fueron en parte, muy resistidos. Gran convencido de las ventajas y atributos de los materiales ligeros representados por el acero y el aluminio, sus expectativas no han logrado imponerse plenamente en el mundo de la construcción, pero han marcado un período y un siglo fértil y muestran, en lo técnico, en la gestión y en la concepción integradora, un camino que bien vale la pena revisitar y reconsiderar.

Centro Nacional des Industries des Tecniques

Casa 6x6

Casa Tiempos MejoresCasa Abad Piere

Sala Bombas Evian

Decía Prouvé, con razón, que no se debía dibujar lo que no se puede construir. El paradigma de la construcción masiva industrializada ha cambiado en los últimos 50 años, también lo ha hecho el receptor, el habitante y usuario de lo que seamos capaces de producir o construir. Está más informado y es más consciente de sus derechos. Las urgencias, sin embargo, no lo han hecho: las duras estadísticas muestran tanta necesidad de vivienda hoy como ayer. De los 7.000 millones de habitantes del plantea, cerca del 32% viven en condiciones infrahumanas y en tugurios. El desafío que nos plantean los tiempos de hoy es cómo producir industrialmente (o sea eficiente y eficazmente) soluciones específicas, únicas, adecuadas a condiciones de lugar, de recursos y de uso muy locales. Posiblemente, en la dirección de la tecnología de CAD-CAM, es que casi todo lo que podemos dibujar es posible de fabricar y también de construir, exista una capacidad y respuesta potencial. La información está disponible, también la capacidad de transportarla eficientemente desde el ordenador hasta la producción. Sin embargo, hay un paso necesario, una interfase que transforme esa información en conocimiento y éste en creación. Ahí vislumbro un espacio para la acción como arquitectos, una acción que bien puede inspirarse en los principios de diseño integrado que motivaron a Prouvé, integración que incluye también una forma de gestión integradora, participativa y no excluyente.

Crutch